A las 11:00 horas salíamos del colegio. Las grandes puertas de la DPZ se abrían ante nuestros ojos y nos dirigían un saludo diferente. No estábamos en clase y lucía un espléndido sol. Tras cruzar los pasadizos de la Diputación, llegamos al Palacio de Sástago. Subimos una escalinata y dejamos atrás el impresionante cuadro titulado ” El barranco de la muerte” y por fin entramos en la biblioteca ” Ildefonso Manuel Gil”.
Nos sobrecogió la majestuosidad del lugar y el olor a libro antiguo. Cientos de ellos se apilaban en las altas estanterías que cubrían las paredes de la sala. En el centro, una gran mesa rodeada por sillas de terciopelo rojo y unas lámparas encedidas que daban esa atmósfera de principios de siglo veinte. Todo parecía un poco irreal.
Y empezamos a escuchar a las bibliotecarias: papiros, códices, colofón, pie de lámpara… palabras que empezaban a tener significado. Nuestras manos recorrieron las hojas de esos libros que otras manos también sostuvieron; en nuestros ojos aparecía la curiosidad y, el susurro de “mira esto, mira aquello” envolvía las líneas, las letras, las ilustraciones…¡Tanto arte y conocimiento guardados en ellos.
Por cierto, ¿sabíais que a partir del siglo XIII hasta el XVIII se hacía el papel con pasta de trapos viejos?
Salimos con la sensación de haber revivido un momento de nuestra historia pasada, o tal vez cercana. ¿Qué creéis?
Vuestras amigas: Reyes, Laura, Sofía, Irene





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